Comencemos con plantearnos la siguiente pregunta:
¿Si tuvieras un tiempo limitado, qué sería lo último que escribirías? Seguro
tienes un sinfín de ideas, y quisieras moldearlas todas y darles vida. Pero, es
humanamente imposible, así que, inicia con interpelándote: ¿cuál de todas es la
que te quita el sueño, la que insiste por la que le prestes atención?
Y con éste mismo planteamiento, quiero germinar el
inicio de los puntos.
1. Si vas a escribir, hazlo como si
fuese tu última historia.
Con ello me refiero a que trates de
entregar lo mejor de ti, no es como si te vayas a quedar sin ideas o sin
mensajes para dar. Es tan sólo el comienzo. Si agitamos nuestra pluma teniendo
ésta idea en mente, se pueden llegar a coincidir grandes obras.
2.
Empieza
por algo corto.
Si
estás iniciando, es muy seguro que tengas en tu cabeza la idea de una novela,
incluso una que pueda llegar a ser superventas. Pero de la imaginación a la
realidad hay un trecho abismal. No es razón para desanimarse. Es más, incluso
puede llegar a ser emocionante, ¿no lo crees? Mi consejo es que comiences por
alguna prosa poética, algún relato o cuento. Pues es mucho más sencillo que
crear una novela, y además te ayudará a saber que sí puedes terminar algo. Esta sugerencia va porque muchos empezamos
con algo demasiado extenso que la mayoría de las veces se queda a medias y nos
deja un mal sabor de boca.
3.
Escribe algo que te emocione.
Escribir
es arte, y todo arte que se haga con el corazón reluce por sí solo.
4.
La
pasión es importarte, pero…
Así
como señalaba en el punto tres, escribir con vehemencia siempre germinará
excelente frutos, y, por supuesto, destacará por sobre lo que llega a ser gris
y somero. Pero no olvidemos hacerlo de una manera adecuada. Muchos iniciados
aluden que lo más importante de escribir es la pasión, por lo que acribillan su
propio arte con faltas que son imperdonables. Así que, siempre revisa que tus
párrafos y versos estén limpios de posibles faltas. Tienes que prestar cuidado a lo que plasmas, como si fuese tu hijo.
5.
Crea
tu momento de lucidez cada día.
Escribir
es una mirada dentro del interior de uno mismo. No todos pueden hacerlo de
manera sencilla, pues se topan con una niebla la cual es abrumadora y ardua de
deshacer. Así que, ve creando una rutina, date un momento del día, y busca un
lugar en donde creas es el adecuado para escribir, y hazlo, aunque sean unas
líneas. Tu mente irá adquiriendo el hábito, y muy pronto estarás escribiendo
casi por necesidad.
6.
Enfrenta
el bloqueo.
Así
como un barco en un día que bendice su ruta, vamos viento en popa, y de pronto…
¡bloqueo mental! Es uno de los criminales más comunes en el proceso creativo, y
la manera más efectiva de batirse contra él, es con el pensamiento. Sí, el
pensamiento es un arma poderosa. Si creemos que estamos bloqueados, lo
estaremos. ¿Qué sucedería si creyéramos lo contrario? Y puede que nuestra
historia en algún punto se detenga, y está bien, pues también es transcendental
el descanso, el estudio, y le da a nuestro cerebro la oportunidad de generar
nuevas ideas inconscientes que saldrán a flote si escarbamos de la manera
mencionada en el punto cinco.
7. Haz que una idea se vuelva mucho
mejor.
Hay
ideas que están bien, que se pueden aceptar. Sin embargo, muchas veces se
termina pidiendo sugerencias sobre lo que uno hace. ¿Por qué se enarbola la
duda, si la idea estaba bien? Bueno, quizás no estaba del todo bien. Si tienes
una buena idea, recuerda: siempre puede ser mejor. Es una de las maneras más
infalibles de estar seguros de nuestro trabajo, pues, si te emocionas con pensarlo
y llevarlo a cabo, vas por una senda correcta.
8. Escribe para ti, pero de una forma
en que alguien más te pueda leer.
Tal
vez este es un consejo más personal, pues aquí muchos discreparán conmigo. Pero
creo firmemente es que es una manera de abandonar las pretensiones. Yo comencé
escribiendo por la necesidad de una historia que me deslumbrara, o por el mero
hecho de ser un ejercicio que me permitía liberarme de las percepciones
negativas, o de desvelar lo que realmente pensaba y sentía. Creo que escribir
para uno, tiene una connotación especial, y eso posiblemente reverbere en una
obra extraña y ajena a la moda, no estará hecha para todo el público, y eso, es
algo que me agrada.
9.
Pierde
el miedo.
Hay
cosas inútiles en este mundo, y una de ellas es el miedo. Deshazte del
temor. Escribe de lo que sepas, y si no, ilústrate. Enséñaselo a tus amistades,
o a quienes creas convenientes, que no te de pánico la crítica, pues, no
estarás exenta de ella, así que, ve aprendiendo a cómo recibirla, aceptarla o
refutarla. Todo te ayudará a ser mejor. El arte de la escritura a la final
culmina en los ojos del lector, así que, adelante, ármate de osadía, y
atrévete.




