domingo, 20 de septiembre de 2015

Consejos para escribir.

Comencemos con plantearnos la siguiente pregunta: ¿Si tuvieras un tiempo limitado, qué sería lo último que escribirías? Seguro tienes un sinfín de ideas, y quisieras moldearlas todas y darles vida. Pero, es humanamente imposible, así que, inicia con interpelándote: ¿cuál de todas es la que te quita el sueño, la que insiste por la que le prestes atención?
Y con éste mismo planteamiento, quiero germinar el inicio de los puntos.

1.      Si vas a escribir, hazlo como si fuese tu última historia.
               Con ello me refiero a que trates de entregar lo mejor de ti, no es como si te vayas a quedar sin                            ideas o sin mensajes para dar. Es tan sólo el comienzo. Si agitamos nuestra pluma teniendo ésta                           idea en mente, se pueden llegar a coincidir grandes obras.

2.       Empieza por algo corto.
Si estás iniciando, es muy seguro que tengas en tu cabeza la idea de una novela, incluso una que pueda llegar a ser superventas. Pero de la imaginación a la realidad hay un trecho abismal. No es razón para desanimarse. Es más, incluso puede llegar a ser emocionante, ¿no lo crees? Mi consejo es que comiences por alguna prosa poética, algún relato o cuento. Pues es mucho más sencillo que crear una novela, y además te ayudará a saber que puedes terminar algo. Esta sugerencia va porque muchos empezamos con algo demasiado extenso que la mayoría de las veces se queda a medias y nos deja un mal sabor de boca.

3.       Escribe algo que te emocione.
Escribir es arte, y todo arte que se haga con el corazón reluce por sí solo.

4.      La pasión es importarte,  pero…
Así como señalaba en el punto tres, escribir con vehemencia siempre germinará excelente frutos, y, por supuesto, destacará por sobre lo que llega a ser gris y somero. Pero no olvidemos hacerlo de una manera adecuada. Muchos iniciados aluden que lo más importante de escribir es la pasión, por lo que acribillan su propio arte con faltas que son imperdonables. Así que, siempre revisa que tus párrafos y versos estén limpios de posibles faltas. Tienes que prestar cuidado a lo que plasmas, como si fuese tu hijo.

5.      Crea tu momento de lucidez cada día.
Escribir es una mirada dentro del interior de uno mismo. No todos pueden hacerlo de manera sencilla, pues se topan con una niebla la cual es abrumadora y ardua de deshacer. Así que, ve creando una rutina, date un momento del día, y busca un lugar en donde creas es el adecuado para escribir, y hazlo, aunque sean unas líneas. Tu mente irá adquiriendo el hábito, y muy pronto estarás escribiendo casi por necesidad.

6.      Enfrenta el bloqueo.
Así como un barco en un día que bendice su ruta, vamos viento en popa, y de pronto… ¡bloqueo mental! Es uno de los criminales más comunes en el proceso creativo, y la manera más efectiva de batirse contra él, es con el pensamiento. Sí, el pensamiento es un arma poderosa. Si creemos que estamos bloqueados, lo estaremos. ¿Qué sucedería si creyéramos lo contrario? Y puede que nuestra historia en algún punto se detenga, y está bien, pues también es transcendental el descanso, el estudio, y le da a nuestro cerebro la oportunidad de generar nuevas ideas inconscientes que saldrán a flote si escarbamos de la manera mencionada en el punto cinco.

7.      Haz que una idea se vuelva mucho mejor.
Hay ideas que están bien, que se pueden aceptar. Sin embargo, muchas veces se termina pidiendo sugerencias sobre lo que uno hace. ¿Por qué se enarbola la duda, si la idea estaba bien? Bueno, quizás no estaba del todo bien. Si tienes una buena idea, recuerda: siempre puede ser mejor. Es una de las maneras más infalibles de estar seguros de nuestro trabajo, pues, si te emocionas con pensarlo y llevarlo a cabo, vas por una senda correcta.

8.      Escribe para ti, pero de una forma en que alguien más te pueda leer.
Tal vez este es un consejo más personal, pues aquí muchos discreparán conmigo. Pero creo firmemente es que es una manera de abandonar las pretensiones. Yo comencé escribiendo por la necesidad de una historia que me deslumbrara, o por el mero hecho de ser un ejercicio que me permitía liberarme de las percepciones negativas, o de desvelar lo que realmente pensaba y sentía. Creo que escribir para uno, tiene una connotación especial, y eso posiblemente reverbere en una obra extraña y ajena a la moda, no estará hecha para todo el público, y eso, es algo que me agrada.

9.      Pierde el miedo.
Hay cosas inútiles en este mundo, y una de ellas es el miedo. Deshazte del temor. Escribe de lo que sepas, y si no, ilústrate. Enséñaselo a tus amistades, o a quienes creas convenientes, que no te de pánico la crítica, pues, no estarás exenta de ella, así que, ve aprendiendo a cómo recibirla, aceptarla o refutarla. Todo te ayudará a ser mejor. El arte de la escritura a la final culmina en los ojos del lector, así que, adelante, ármate de osadía, y atrévete. 

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